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BOB WAYNE & THE OUTLAW CARNIES: GRUTA 77. 27 DE ABRIL DE 2012
May 16, 2012 01:58 PM PDT
La primera hora de Bob Wayne en la sala Gruta 77 hace ya unos cuantos días fue demoledora. Y la segunda, aunque por varios motivos puede considerarse más irregular, por menos intensa, tuvo también sus momentos bien certeros, por ejemplo cuando interpretaron “La Diabla”, con ese toque entre cómico y siniestro con el que Bob Wayne interpreta a veces sus canciones.
Pero vayamos por partes. Bob Wayne. Bob Wayne y Hank Williams III. Dos nombres que van juntos. Tal vez el segundo más talentoso, tal vez el primero el pionero en hacer las cosas a su manera. Me refiero, de facturar el country a su manera. Y el pistoletazo de salida en el concierto con “Till The Will´s Falls Off”, la canción que da título a su último disco es un grandísimo ejemplo de la locura de la primera hora y de ese estilo. No sé si el sonido que hace en la canción quiere simular el de un tren, mito legendario del country, o a un camión de esos mastodónticos que surcan las carreteras norteamericanas, el caso es que por la envergadura, intrepidez y dureza, podría haber sido cualquiera de los dos. Y aunque no fue en todo momento así, con eso me refería a que en la primera hora al menos lo parecía. Creo que es la vertiente que más disfruto de ambos, Hank III y Bob Wayne: la de alterar el country hasta el nivel de que el hardcore, trash o cualquier estilo de sonido más contundente, por comparación, queden como si fuesen tocados por la señorita Pepis en una reunión de té.
Y el resultado fue así con una banda dispar en aspecto pero no en acierto. Violín y guitarra fundamentales a la hora de los solo. El guitarrista (Ryan Clackner), pese a parecer haber salido de un antro infecto de cualquier lugar, parecía un hermano pequeño de Dimebag Darrel dedicado al country-rock en cuerpo y alma. Eché de menos que se dejase llevar un poco más en algunos momentos porque es de esos tipos que parece que acaricia la guitarra (pese a su aspecto) pero está claro que el jefe manda y había que dejar espacio para los solos de violín a lo largo de las canciones que en general oxigenaban éstas. Gran momento, cuando Liz Sloan, violinista, tras un fallo al iniciar el solo, con gesto decidido (y con cara: “Ahora veréis” ) se arrancó con todas las ganas del mundo a dejarse los dedos en el arco. Y lo consiguió.
Bob Wayne captó muy bien al público, tanto en su algarabía inicial, como en el decaimiento (por cansancio en algunos momentos), como en la estimación de la petición de canciones por parte de algunos corpúsculos de la multitud. Nos provocó (algo con lo que suele jugar) diciendo que el puede tocar y tocar hasta que cayésemos rendidos. Y lo cumplió. En la segunda mitad, nos consiguió levantar a veces (otras, menos). Bromeó en todo momento. Se acordó de su odio a las canciones de amor así como a la policía, su amor por Hank Williams III, los camioneros y las drogas y así se cumplieron las dos horas en las que brillaron del lado más pausado canciones como “Ghost Town” de un cancionero que, tal y como recalcó, se compuso exclusivamente de canciones compuestas por él, nada de versiones. Y con todo, algunas de las más cachondas y de las más cafres fueron las pertenecientes al mencionado último disco, por ejemplo “There Ain´t No Diesel Truck In Heaven” o “Fuck the Law”.
Bob Wayne, autoeditándose en sus tres primeros discos (”Blood to Dust” el primero, a recomendar), ha llegado a un gran momento, y, sí, puede que su country rebelde no tenga los matices de los clásicos como Jennings, Kristofferson o Cash, puede que lo suyo sea más “sal gorda” a la hora de interpretar las canciones, pero indudablemente, está acompañando esos platos-temas con una personalidad que muchas veces nos sirve ardiendo y con mucha pimienta. Te hace sentir, al menos en directo, que resultan gratamente únicas. Alucinante rock de The Bloody Hollies y renovamos algunos gruposApril 25, 2012 03:08 PM PDT
The Bloody Hollies - "Yours Until the Bitter End"
THE WATERBOYS: TEATRO KAPITAL, 17 DE ABRIL DE 2012
April 24, 2012 04:10 PM PDT
Se puede decir que soy seguidor, por herencia familiar, de The Waterboys desde los buenos viejos tiempos como dicen los anglosajones. Por eso, en estos tiempos, lo suyo ha sido una doble sorpresa muy agradable. La primera, su último disco, “An Appointment With Mr Yeats”, un trabajo de gran nivel. Parece que Mike Scott hubiese desaparecido pero lo cierto es que siempre ha estado ahí, y tal vez por mi renovado interés, me da la sensación que de alguna forma su nivel artístico a resurgido alcanzando otra vez grandes cotas. Pero esto es puramente subjetivo y nada contrastado. Lo único objetivo es que esta vez fue a la inversa, nos llegó la noticia de que venían a tocar y nos interesamos por el mencionado disco. La retroactividad hizo que, al ver que era tan bueno, quisiésemos comprobar su directo.
La segunda sorpresa ha sido, el concierto que pudimos disfrutar hace unos días. Como se suele decir, hay cosas que se recuerdan y cosas que no. En este caso, el concierto que ofreció Mike Scott junto a su fiel violinista Steve Wickham y el resto de grandes acompañantes fue el de un veterano que sigue disfrutando de la música y que transmite auténtico placer por esta. El caso es que fue muy emocionante. Una cosa es que vuelvan con una gran álbum y otra que ofrezcan un concierto pleno de heterogeneidad bien entendida: teatralidad, tradición folk, rock directo, desarrollos musicales a lo jam band y por otro lado compenetración y cierta sensación de libertad, a pesar de ceñirse más o menos a un set list, cada canción era un capítulo que corría libre dentro de la cohesión de un mismo libro.
Una de las cosas que más me gustó fue el dinamismo de los músicos. En general Mike Scott se quedaba a solas con su violinista en las canciones más folclóricas como “Raggle Taggle Gipsy” ó “A Man is in Love”. Curiosamente, después de la primera llegó el momento más alucinógeno. Los primeros sonidos de “Mad As the Midst and Snow”, una de las mejores canciones de su última obra, es representada por ellos dos. Wickman ha cubierto su rostro por una máscara estilo veneciano y poco a poco, con el crescendo de la propia canción se incorporan el resto de músicos hasta que el final explota con un toma y daca entre el teclista y el propio violinista con el gran final de un Mike Scott recitando acerca de “The Second Coming”, máscara de tres caras en rostro. Puede que no fuese la mejor, pero si fue un aliciente más dentro del soberbio concierto.
Ya con otra canción de “An Appointment…” llamada “News For the Delphic Oracle”, Mike Scott se presentó como un líder que dominaba los tiempos de las canciones perfectamente, que llevaba a su banda a la perfección y que esta le seguía por cualquier derrotero abierto por su líder. En parte, solo en parte, es una pena que tan solo sonasen tres canciones de este trabajo.
Y digo en parte, evidentemente, porque la cantidad de temas clásicos rayaron un nivel difícil de describir. Y eso que se dejaron unos cuantos fuera. Si tuviese que quedarme con algo, fue esa triada de canciones, una detrás de otra: “Be My Enemy”, “The Pan Within” y “Don´t Bang the Drum”. La central fue espectacular con una Mike Scott a la guitarra que parecía desprender auténtica electricidad. Vaya manera de mantener la intensidad, alargar una canción, ya de por si enormemente buena y lograr que a pesar del minutaje, te quedases con ganas de que no terminase nunca. Mike Scott controló a su violinista, los tiempos, matices. Todo, se veía y se sentía la implicación a la hora de interpretar, con lo que te arrastraba hacia la oleada de melodías.
Ese fue otro de los encantos del concierto: los detalles en las canciones más conocidas, haciéndolas, si no nuevas, sí más atrayentes aún. Por ejemplo, el iniciar el primer plan de minutos “The Whole of the Moon” en clave de reggae (no os asustéis) para luego transformarla en su sonido clásico o el final del concierto con los últimos acordes de “Fisherman´s Blues” alargándose mediante una repetición a base de riffs de guitarra y siendo acompañados estos por un teclado con una melodía absolutamente brillante, inspirada, dejándote al final del concierto con cierto anonadamiento debido a lo mágico de la interpretación.
La ovación, tremenda, antes de los bises y al final del concierto, no se debe solo a la sorpresa, o a todo lo que ya he comentado. También a que canciones más desconocidas como “Glastombury Song” o las del nuevo disco sonasen también a gloria.
Además de todo esto, me di cuenta de algo que no sé explicar muy bien. Y es el magnetismo de un tipo como Mike Scott. Lo achaco a ser un músico que lleva ahí toda la vida, las tablas parecen su hogar, moviéndose, bromeando con el público. Es su presencia, elegancia. Como digo, no sé muy bien pero hay ciertos tipos en esto de la música que desprenden lo que tal vez sea carisma. Y en esas estuvo Mike Scott con sus Waterboys. TH´ LEGENDARY SHACK SHAKERS: SALA GRUTA 77. 12 DE ABRIL DE 2012
April 18, 2012 03:41 PM PDT
Pues en poco tiempo Legendary volvieron a actuar en nuestro país, y en nuestra ciudad repitieron sala, una que les va muy bien aunque ellos se merecen un estadio, pero este mundillo musical es así.
No es que se haga difícil hablar nuevamente de este grupo ni de su líder, con ellos, cada nuevo concierto, simplemente por el anecdotario que atesoran, ya daría para unos cuantos folios. Pero al escribir sobre ellos te das cuenta de lo inútil que es, porque aparte de musical, tienen un componente teatral tan importante que solo siendo un gran escritor podrías mediante una extensa descripción, hacer fijar las imágenes de su directo en la mente del lector.
Por eso, después de mucho insistir, se pude decir que todo lo comentado aquí y aquí, vale para este concierto, tal vez no en lo anecdótico (pero importante) de esos conciertos, sino en su actitud, su importancia, su relevancia, su personalidad…su todo.
Si cabe, tal vez este concierto alcanzó su cima más punk, algo más cafre. Hay algo que me encanta de los conciertos de este grupo y es que llega un momento que el público estalla. Al igual que en su inmediata visita anterior, “Ichabod”, cuyo nombre rememora el relato del jinete sin cabeza de Washington Irving, sirvió para que nosotros perdiésemos la nuestra en el momento que sonaron los primeros acordes. A partir de ahí, el concierto exudó literalmente sangre y sudor. La sangre de la mano de J.D. Wilkies que acabó empapando por buena parte de su cuerpo, y el sudor de parte del público, que como pirañas pareció terminar excitado por el constante manar del líquido rojo durante las cinco o seis últimas canciones. Tal vez es lo único que faltaba en un concierto de Legendary.
A pesar de conocerme muy bien la discografía, mentiría si dijese que recuerdo qué es lo que sonó en ese tramo final pero antes nos deleitaron con muchas de sus grandes canciones, cada vez se centran más en sus dos últimos discos aunque reparten mucho: Pinetree Boogie, Where´s the Devil… (una de las muestras visuales de cómo, con muy poco, Wilkies se puede caracterizar como el mismísimos diablo), Help Me, No Such Thing, Old Spur Line, etc, todas sonaron especialmente bien. De hecho, creo que Wilkes cada vez toca mejor la armónica. Es un auténtico as, llena la sala con su sonido, lo suyo va más allá de la actuación, también es música con mayúsculas. Pero si tuviese que definir el alma del concierto con una canción, esa sería “God Fearing People” con la contundencia de un sonido seco y repetitivo, improvisaciones a la harmónica y mucha intensidad. El hecho de que por primera vez en cinco conciertos, se dejasen de lado el banjo, es bastante sintomático de que, a pesar de que el espíritu del honky tonk y del blues estuvo ahí, y también su sonido, el mayor porcentaje se lo llevó el punk, especialmente por la locura, e incluso la faceta más rockabilly por la música. Punkabilly si os gustan las etiquetas.
Tal vez un concierto más largo (una hora y poquito tocaron) nos hubiese mostrado alguna otra de sus múltiples facetas porque por el camino se dejaron unas cuantas canciones básicas de su repertorio (“South Electric Eyes”, “Agony Wagon”, “Dump Road Yodel” y más) muy diferentes entre sí, pero imágenes como la de J.D. Wilkies colgado boca debajo de la pantalla del proyector y cantando por su micro lo dicen todo de un grupo que, lo repetiré mil veces, marca una gran diferencia en directo por ser intensos e imaginativos como pocos y lo que es igual de importante, también en estudio.
No soy muy dado a este tipo de frases pero lo voy a decir: Th´ Legendary Shack Shakers son una de las mejores bandas de nuestro tiempo a todos los niveles y somos muy afortunados de poder coincidir con un grupo como ellos. Volvemos sobre dos de nuestro cinco grupos favoritos del momento: Heartless Bastards y Crippled Black PhoenixApril 13, 2012 11:48 AM PDT
Chuck Prophet - Temple Beautiful
STACIE COLLINS: LA BOITE. 28 DE MARZO DE 2012
April 09, 2012 09:47 AM PDT
Con Stacie Collins la cosa (en este caso el concierto) es una fiesta.
Voy a introducir. El quince de junio del año pasado acudimos en la misma sala al concierto de The Great Crusades. A aquel minoritario concierto acudió una chica que tras estar de charla un rato nos comentó: “¿Qué no habéis visto a Stacie Collins? Pues tenéis que verla.” Pues tenemos la suerte de que menos de un año después se presentase en la misma sala.
Y es que efectivamente, esta mujer, es un seguro claro de lo que es pasárselo bien con un concierto de country-rock. Y blues.
Acompañada de sus múltiples armónicas, vimos un recital de auténtica energía sudorosa. Todos los que hayáis escuchado sus discos os podéis hacer a la idea de lo que es esto. Stacie Collins lamiendo su armónica para empezar a tocarla al segundo y utilizándola para machacar los machacones riffs de guitarra. Y es que, una de las cosas que separa a la música de sus discos de estudio del directo es que en este se olvida completamente de canciones de tinte melancólico (tipo “Sorryville” ) y lo que suena fundamentalmente es ese sonido boogie woogie que tanto movimiento transmite a nuestros pies. Y cuando por unos instantes se aleja de dichos sonidos, Stacie Collins nos arrastra por puro blues (“Show Your Mama” ).
Mención especial merece su sección rítmica, especialmente su bajista que, tocando el instrumento como si de una guitarra se tratara, aportaba mucho dinamismo a las canciones. Por otro lado, y sin querer ser negativo, la verdad, su guitarrista se mostró muy contenido, casi demasiado cuando de solos de guitarra se trataba. Eso sí, hubo un momento verdaderamente especial cuando la cantante de ojos de gata se dio un paseo con su micro y su harmónica por el local y empezaron ese duelo entre guitarra y la propia harmónica que sonó realmente especial.
Y es que a pesar de empezar espectacularmente con esa machacona “Baby Sister” de su disco The Lucky Spot (todavía no me la he podido quitar de la cabeza), solo podemos decir que lo suyo fue in crescendo, lo que es mucho decir, cuando finiquitaron la actuación con una versión, como no, del “It´s a Long Way to the Top If You Wanna Rock ´n´ Roll” de ya sabéis quién (aunque mejor aún fue el “Ooo Las Vegas” de G.P.). Y es que, a medida que las frentes se perlaban de sudor entre todos los componentes de la banda (diría que más en Stacie), así se iba caldeando el local.
Poco después, me di cuenta de que su tipo de concierto fue muy parecido a lo que nos encontramos con Dan Baird, Jason & the Scorchers o Bottle Rockets. Informaros del historial de Stacie y sabréis porqué. Pero en absoluto es una imitación femenina, lo que ocurre es que desprenden y transmiten el mismo auténtico gusto por lo que hacen, tan solo con el cachondeo que se ve dentro del escenario y que se acaba palpando entre el público.
Parafraseando lo que ella misma nos cantó, simplemente deberíamos decir sobre ella: “Hey Miss, well ya still know how to rock”. Que es lo que hizo, ni más ni menos, con absoluta maestría.
Por cierto, quería mencionar el arrojo de una banda como Sparkle Gross, teloneros que me perdí si no recuerdo mal en el concierto de Deadstring Brothers, al cual llegué en una única y apoteósica canción final y del cual me pude resarcir la pasada noche. Puede que lo suyo no sea nada nuevo, como ocurre también con Stacie y la inmensa mayoría de grupos pero eso sí, su combinación rock-soul, suena a gloria. Especialmente su pequeño guitarrista que se lo come todo. Espero poder volver a verles. THE DEER-TICK: SALA ARENA 23 DE MARZO DE 2012
April 07, 2012 05:56 PM PDT
Los Garrapata llegaron, tocaron, vieron y…se fueron, claro. El que aquí escribe estaba con bastante ganas de verlos, especialmente por todas las cosas buenas que nos habían llegado tras su concierto en la sala Moby Dick. Habida cuenta de los comentarios sobre esta gira, es más probable que sea su concierto de Valencia de la actual gira el que más se parezca a aquel, profesional pero descontrolado. A veces la mezcla alcohol y música funciona a la perfección.
Lo más anecdótico que encontré en el concierto de la sala Arena, y así nos centramos, es fundamentalmente la brevedad de su concierto. Setenta minutos, tal vez un tanto irregulares si lo que buscábamos era intensidad. Fuera del repertorio se dejaron su álbum “The Black Dirt Sessions”, lo que puede ser una buena noticia para los que les vieron su gira más reciente presentando aquel disco y una mala noticia para los que no fue el caso.
Pero al fin y al cabo, el tema repertorios daría para una parrafada y tal vez no sea especialmente relevante, al menos en mi caso. Me gusta su último álbum y quería escucharlo y no se puede decir que me quedase con las ganas. Empezaron con la machacona “The Bump” y finalizaron con “Let´s All Go to the Bar” aunque entre medias lo que se escuchó fueron una buena cantidad de medios tiempos, unos verdaderamente intensos, sacando la vena más soul del grupo, que la tiene, cualquiera que los haya escuchado en estudio lo sabe. Y algunas otras que tuvieron menos soul del que tal vez deberían. Quizás de las mejores interpretaciones fuera la de “Christ Jesus”, donde hay que decir que Mc Cauley cantó de forma realmente conmovedora.
Aparte de todo esto, creo que el concierto tiró por unos derroteros tirando a conservadores, más bien anclados al escenario y sin ninguna conexión con el público más allá de la que se creasen debido a todo lo anterior que hemos contado (¡LA MÚSICA!), tal vez por eso, la cosa quedó en un buen concierto cuando se sabe a ciencia cierta que lo suyo puede llegar a ser de notable. Al fin y al cabo, si nos dejamos guiar por las sensaciones, la cosa quedó en que lo que hicieron, lo hicieron bien, pero que a nivel global, parece que decidieron no extenderse demasiado, ni en espectáculo (no hablo de bengalas), ni en repertorio: exceso de autocontrol. Tal vez. THE SADIES: SALA EL SOL. 16 DE MARZO DE 2012
March 24, 2012 05:15 PM PDT
Lo de The Sadies el otro día fue un gusto. Placer enorme el de encontrarte un grupo en un intervalo de tiempo breve, unos siete meses y que el concierto sea diferente. Entre cual elegir, bueno, tampoco creo que haga falta ya que hemos tenido el placer de ver ambos. Por cierto, meritorio llenazo, teniendo en cuenta que Jon Spencer tocaba la misma noche, y también llenó.
No venían a presentar nuevo disco, porque no lo tienen, pero si habéis leído el cuestionario que preparamos para ellos, se podía pensar que con los múltiples proyectos que se llevan entre manos, cercanos al soul (Andre Williams) y al country (con su propia familia), los derroteros podrían venir por ahí en sus sonidos de directo.
Pero no, tal vez por el principio de acción-reacción, lo suyo tuvo una actitud que más bien fue de rock crudo, o punk si se prefiere. Sí, tal vez en muchos casos no difiriese del pasado concierto en la sala Wurlitzer pero la sensación general que quedó fue de cierto descontrol. Canciones revolucionadas de velocidad, actitud a las voces claramente berreante (especialmente en al caso de Travis Good) y una especie de jam-medley final con un Dallas Good bastante salido de madre.
Dicho así, tal vez parezca que fue un concierto demasiado informal en lo musical, pero nada más lejos de la realidad. The Sadies no necesitan un listado de canciones preconcebido y eso quedó demostrado el viernes. Se conocen muy bien entre ellos, tanto como a sus instrumentos, con lo que la parte musical queda a salvo. De hecho, quedó patente su maestría en un tema que a mi me parece especialmente complicado de lograr en directo, hablo de esa joya que es “Tell Her What I Said”, cuya parte central tiene un breve pero hermosísimo solo de mandolina, de una expresividad absolutamente prodigiosa. Sin mandolina, la cosa cambia pero lo supieron suplir a la perfección con las guitarras. Llegar a conseguir en directo lo conseguido en el estudio con Darker Circles, en este caso, es muy difícil, y si bien no lo superaron, sí lo sustituyeron. Chapó.
Aparte de este tema, hubo otros como el “Stories Often Told” que sonaron con matices, pero como decía, primó el juego de guitarras endurecidas, especialmente para poner punto y final a canciones como “Another Year Again” ó “Ten More Songs”, mezclados con juegos country tradicionales del dominio público como es “Higher Power” o versión de los Byrds además de sus animados cortes instrumentales.
El caso es que el concierto brilló definitivamente con el éxtasis final de Dallas Good. Con el grupo intentando seguirle, este se decidió a repasar el cancionero, me atrevería a decir, de gente como The Who, del garage (el “Psychotic Reaction” de Count Five) o rock and roll tradicional, que se fundió en un tema de ¿diez o quince minutos?, en el que llegó un momento que lo mejor era flotar.
A finales del 2011 vimos a unos The Sadies que se dejaron llevar por el público, tocando un repertorio enorme y saliendo a hacer bises hasta cuatro veces por aclamación popular. A principios de 2012, hemos visto a The Sadies dejándose llevar por ellos mismos, interpretando a su propio placer y desarrollando las canciones o cambiándolas (sí, también) dejándote el gusto en los oídos de ver a unos tipos que al igual que su cancionero, son polifacéticos manteniéndose en cualquiera de los casos como una exquisitez. Recuperamos Rancid, la sorpresa de The Waterboys y la fascinacion de Munly y Howlin´ RainMarch 18, 2012 08:28 AM PDT
Howlin´ Rain - The Russian Wilds
HELMET: SALA CARACOL. 8 DE MARZO DE 2012
March 14, 2012 02:25 PM PDT
Helmet. Es una de esas bandas de las que es fácil empezar a hablar. No se puede decir que la hayamos perdido la pista en casi ningún momento…de no ser por su último disco que nos pasó totalmente desapercibido, ese “Seeing Eye Dog”. Y el caso es que de momento sigue así. Pero hasta su penúltima y, para mi, decepcionante publicación, les habíamos seguido muy de cerca.
Y bien, cuento esto porque Helmet es desde mi punto de vista uno de esos grupos interesantísimos de aquellos principios de los años noventa que pasaron sin pena ni gloria. Aunque su gloria es, precisamente, el disco que venían a tocar en su integridad: “Meantime”. Tuvieron otros dos pequeños pildorazas de éxito debidos a sendas bandas sonoras. Ambas muy recomendables: la de la nefasta (película) “Judgment Night” y “The Crow”. Curiosamente ni “Just Another Victim” de la primera, ni “Milquetoast” de la segunda sonaron la noche del jueves.
Pues bien, después de este rollo introductorio y debido a mi compañía, puedo decir que hubo división de opiniones. En mi caso, suerte de mi, me gustó. Y en algunos momentos mucho.
No tengo ni idea de qué vendría a ver mucha gente de la que estaba allí. Pero, juraría y juro, que probablemente los Helmet de principios de los noventa no diferían en actitud de lo que vimos en Caracol. Ya en su momento se les conocía por no ser el colmo del glamour ni de la actitud. De hecho, parte del encanto es ese sonido que emanaba de sus cabezas y de sus manos, siendo su apariencia tan…anodina. Bien es cierto que en su época hubo un John Stanier, un Henry Bogdan o un Rob Echeverría y más actualmente un Frank Bello o un John Tempesta (¿dónde no está este hombre?) pero los muchachos que acompañaron a la mente maestra, Page Hamilton, ejecutando un repertorio estupendo, cumplieron bastante bien.
Helmet, en directo, siempre se han caracterizado por un sonido demoledor. Y por no dejar fisuras. Con esto último me refiero, a que no queden espacios de silencio entre una canción y otra. Y, bueno, casi lo cumplieron, salvo en la división en dos que hicieron del disco “Meantime” y tras su finalización, momento en el que continuaron con su repertorio, mayormente del disco “Betty”, aunque llegó a sonar hasta el “Exactly What You Wanted” del injustamente menospreciado “Aftertaste.
El mayor problema del concierto fue la imposibilidad de escuchar los “solos”, o desvaríos, como se quieran llamar de Page Hamilton a la guitarra que son una parte importante de su sonido, aparte de los berridos y de su estilo riff, tras riff, tras riff y que parece lo único importante. Pero no es así. Los sonidos que crea Hamilton con su instrumento aportan algo, que no sabes qué es pero sí que es importante. De hecho, al igual que en Sonic Youth, las distorsiones son importantes y por eso cada vez recuerdo con más acierto aquella comparación que se hizo hace mucho, mucho tiempo de Helmet como un cruce entre Pantera y Sonic Youth: los riffs y rabia de unos y los desvaríos de los otros. Por eso fue una lástima que se perdiesen estos últimos y que cuando se oían con claridad, pareciese maná del cielo.
A pesar de todo, el concierto salió adelante, porque con ese sonido hubo momentos en los que, al menos en las primeras filas, te recordaba que podías estar cerca del infierno, o de cierto caos sonoro, completamente positivo. Amén de conseguir con algunas canciones como “In the Meantime” o la final “Wilma´s Rainbow” mucha intensidad. Es curioso, por cierto, como en algunas partes del concierto, me di cuenta de lo mucho que han influenciado a grupos del llamado nu-metal y lo poco que han sabido estos absorber esa influencia con talento.
En fin, ¿ejercicio de nostalgia? No lo sé, tal vez para Helmet que recuperaron un 90% de su cancionero de los noventa en el set list del concierto pero si te dejaste llevar, dudo mucho que te decepcionasen. Foto: Christian G. Estrenamos hasta cosas comerciales y recordamos a Wendy O. Porque sí.March 11, 2012 04:17 AM PDT
The Deer-Tick - Divine Providence
ENTREVISTA THE SADIES
March 04, 2012 05:34 PM PST
Con motivo de la reciente venida a nuestro país de The Sadies, ya por simple gusto, nos pusimos en contacto escrito con ellos para que respondiesen a unas preguntillas para nosotros. Travis Good, sincera y brevemente, nos remitió sus respuestas. Esperamos que os gusten, en el cartel podéis ver las fechas y no os perdáis a una estupendísima banda de directo. Y de estudio.
Rock in Chains: En nuestro país creo que habéis empezado a ser más conocidos con “New Season”, ¿os parece que “Darker Circles” sigue por la senda de ese disco? ¿Pensáis que Gary Louris tiene algo que ver?¿Como le conocisteis y que influencia a tenido en vuestros ultimos discos?
Travis Good: Sí y sí…The Sadies conocimos a Gary Louris en los E.E.U.U, mientras girábamos con su banda The Jayhawks”. Gary nos ha centrando en nuestras voces más de lo que lo hemos hecho en el pasado.
RIC: Desde mi punto de vista “Darker Cicles” es vuestro mejor trabajo, en dura lucha con “New Season”. Sé que los artistas soléis ver vuestro último álbum como el mejor así que mi pregunta es: cual elegiríais y porqué.
T.G: Prefiero “Darker Circles”. Se lleva mejor al directo, sobre el escenario y las canciones conectan con la audiencia pero suelo centrarme tan solo en el siguiente disco.
RIC: Tocáis muchos instrumentos. ¿Con cual empezasteis? ¿Algún miembro de vuestra familia os introdujo en la música?
T.G:Comencé a tocar la guitarra a los 9 años y mi profesor fue Ed Shea que era guitarrista de Gordon Lightfoot. Aparte de que mis padres eran músicos los dos y había mucha música en nuestra casa.
RIC: Hace algunos meses, traduciendo “My Heart of Wood” al español, me crucé también con “Hickory Wind” de Gram Parson, me pareció que tenían muchos puntos en común. Algunas de las canciones de “Darker Circles” también me evocan a aquel. ¿Es alguien a quién soláis escuchar, una influencia a nivel de letras?
T.G: Sí, Gran Parsons estaba en la colección de discos de nuestros padres pero siempre sentí que él influenció más nuestro sentido de la moda que nuestra música.
RIC: Es casi inevitable, conociéndoos, no hablar de vuestras colaboraciones. ¿Las colaboraciones os eligen o vosotros las elegís a ellas?
T.G: Las colaboraciones han sucedido de diferentes maneras, nunca de la misma forma pero siempre he sido un fan de la gente con la que hemos colaborado.
RIC: Me gustaría saber si vuestro doble álbum en directo fue una celebración de todos esos trabajos.
T.G:No teníamos intención de sacar a la venta un álbum doble. Invitamos a todos pero nos figuramos que tan solo un par de personas podrían venir. Entonces, llegó todo el mundo y…sí, fue una celebración.
RIC: De todas ellas, hay un trabajo que me llama más la atención, “Red Dirt” junto a Andre Williams. ¿Fue fácil trabajar con él? ¿Cómo os planteasteis el estilo del disco?
T.G: Estábamos originalmente en el mismo sello discográfico (N de T: Bloodshot Records) que Andre y se suponía que iríamos a Detroit y tocaríamos en un par de canciones. Entonces, quedamos aislados por la nieve y terminamos haciendo el álbum con él. Fue fácil trabajar con Andre porque tengo mucho respeto por él como compositor y como productor. Acabamos de terminar otro disco con Andre que debería salir a la venta en mayo o junio de este año.
RIC: Hace poco entrevistando a Slim Cessna, tuvimos la oportunidad de hablar de Jeffrey Lee Pierce, ahora que puedo preguntar a alguien que ha estado metido en el proyecto, ¿me puedes decir cómo llegasteis a él?¿os dieron la opción de elegir la canción? Si es así, ¿porqué elegisteis “Constant Waiting”?
T.G: Joder, honestamente, no lo recuerdo. Um…creo que no elegimos la canción. Fue hace mucho tiempo. Contactaron con nosotros y estaba realmente halagado porque amo a The Gun Club.
RIC: Por otro lado, supongo que es obvio, me preguntaba si las bandas sonoras o el cine en general es una influencia para vosotros.
T.G: Obviamente, me gustan los primeros spaghetti westerns y Ennio Morricone pero realmente no escuché su música hasta después de que se formase la banda. Veo más como una influencia al primer Alice Cooper.
RIC: Queremos preguntaros por las descargas digitales. ¿Crees que afectan a la música? ¿coexistirán vinilos, cedés, y otros formatos con ellas?
T.G: Todavía adoro comprar discos y me gusta tener algo tangible en mis manos. Nada es tan bueno como tener un vinilo. The Sadies nunca han dependido de la venta de cds y siempre hemos trabajado duro para tener la mejor actuación en directo. Supongo que las descargas digitales es una forma de conseguir la música por ahí fuera.
RIC: Cuéntanos qué planes tenéis de futuro.
T.G: Está el proyecto con Andre Williams, el que acabo de mencionar. Tenemos grabado un disco a punto de salir con Gord Downie de The Tragically Hip. Estamos trabajando con nuestra familia en un disco de country. Y pronto estaremos con un disco nuevo de The Sadies.
Estamos nominados para un Juno Award en Canadá por el mejor video musical de una canción llamada “Rumbleseat” que fue dirigido por Mike Roberts. Estaremos en Holanda e Inglaterra en mayo…de gira. INTERVIEW THE SADIES
March 04, 2012 05:38 PM PST
Rock in Chains: You have been recently known in our country because of “New Season”, do you think “Darker Circles” explores and concrete the sound you started in that album? Is Gary Louris one of the reasons of that sound? how did you meet him? what have been his influence in your last records?
Travis Good: Yes and yes.....The Sadies met Gary ,in the States, while touring with his band "The Jayhawks". Gary's had us focus on our vocals more than we had in the past.
RIC: In my point of view, “Darker Circles” is your best work and “New Season” is very, very, very near. I Know the artists consider the last one as the best but, wich one do you choose and why?
T.G: I like Darker Circles better. It translates live onstage better and the songs work with the audience, but I only focus on my next record.
RIC: You play a lot of instruments. Wich one was the first you play? Any family member introduce you in music?
T.G: I started playing guitar at 9 years old and my teacher was Red Shea who was Gordon Lightfoot's guitar player. Since my parents are both musicians there was a lot of music in our house.
RIC: One year ago, I was translating for our radio program “My Heart of Wood” and at the same time I take Gram Parson´s “Hickory Wind” and when I was workin´ in it, I felt there is sentiment shared. Is G.P. an artist you hear usually? an influence?
T.G: Yes Gram Parsons was in our parent's record collection but I always felt he influenced our fashion sense more than our music.
RIC: Knowing your work, it´s inevitable to talk about your collaborations. Do they choose you or do you choose the collaborations?
T.G:The collaborations have happened in different ways, it's never happened the same way but I have always been a fan of the people that we collaborated with.
RIC: Do you consider you double live album like a celebration with all the musicians you´ve played?
T.G: We had no intentions of putting a double record out. We just invited everyone but figured only a couple of people would be able to come. Then everyone came and ...yes it was a celebration.
RIC: Among all of them, there´s a work that catch my attention , “Red Dirt” with Andre Williams. Was easy to work with him? How the record was planned?
T.G: We were originally on the same label as Andre and we were supposed to go to Detroit and play on a couple of songs. Then, we got snowed in and ended up doing the whole record with him. Andre was easy to work with because I have such respect for him as a song writer and producer. We just finished another record with Andre that should be out in May or June of this year.
RIC: We interview Slim Cessna in january and we talk about The Gun Club as an influence in his early years. Now I have the oportunity to ask a band involve into the Jeffrey Lee Pierce Proyect. Can you tell me how were you part of that Project? Could you choose the song? If the answer is “yes”, why did you take “Constant Waiting”?
T.G: Fuck I honestly don't remember. Um... I don't think we chose the song. It was a long time ago. They contacted us and I was really flattered because I love The Gun Club.
RIC: On a different topic, I suppose is obvious but I ask myself if soundtracks are influential in your music. What kind of movies do you see?
T.G: I obviously like the early spaghetti westerns and Ennio Morricone but I didn't reallly listen to his music until after the band was formed. I see early Alice cooper as more of an influence.
RIC: We want to ask you about digital downloads. ¿do you think works against the music? ¿will coexist vinyl, cd´s and others with digital downloads?
T.G: I still love to buy albums and I still like to have something tangible in my hands. Nothing is as good as having a vinyl. The Sadies have never relied on CD sales and have always worked hard at having the best live show. I guess digital downloads is a way of getting the music out there.
RIC: Tell us about new projects in the future. New record, collaborations?
T.G: There is the Andre Williams project, which I just mentioned. We also have a record coming out with Gord Downie of The Tragically Hip. We are working with our family on a Country record. And we will be working on a new Sadies record soon.
We are nominated for a Juno Award in Canada for best music video for a song called "Rumbleseat" that was directed by Mike Roberts. We will be in Holland and England in May... touring.
Photo: http://www.brooklynvegan.com Nos volvemos a refugiar en Doug Sahm y hablamos un poco del nuevo Mark LaneganMarch 04, 2012 08:28 AM PST
The Donkeys - Born with Stripes
THE VEGABONDS – WURLITZER BALLROOM. 22 DE FEBRERO DE 2012
March 13, 2012 11:05 AM PDT
Nos acercábamos al Wurli con curiosidad para ver a esta nueva banda en acción. Dos discos de buen rock sureño tenían la culpa de ello y normalmente este tipo de bandas no suelen decepcionar.
The Vegabonds realizaron durante la hora y media larga un recorrido por lo mejor de la música de los 70,buen rock sureño con sus toques soul, arañazos de buen funky al más puro estilo del Stevie Wonder de los primeros 70 e incluso acercamientos al reggae, aunque su versión de I Shot The Sheriff, de lo más destacado del show, estuvo más cercana a la de Clapton que a la original. Muy buen sonido, buenas canciones bien defendidas…
…y sin embargo salvo muy escasos momentos, la recién citada versión de Marley o el Black Hearted Woman de los Allman Bros., no consiguieron ningún momento realmente memorable a lo largo del concierto. No digo que estuviesen mal, que no fue así, simplemente les falto algo que realmente es intangible para llegar a emocionar y convertir a este de entre todos los conciertos que veremos este año en algo para recordar. Será simplemente cuestión de tablas de darles más tiempo para que desarrollen un show con más garra, o quizá sea que llevamos una racha muy buena este año y hay cosas que nos saben a poco, nunca se sabe.
No creo que a final de año recuerde mucho de este concierto, pero quizá la próxima visita que nos hagan los Vegabonds, sí, habrá que estar atentos.
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